Es un enfoque que parte de algo muy humano. Lo que piensas, lo que sientes y lo que haces están conectados y a veces se enredan. Si alguna vez te has dicho no voy a poder y has terminado evitando justo lo que querías hacer, ya conoces ese círculo. En terapia lo miramos juntos, sin juicio y probamos otras formas de responder que sí te acerquen a la vida que quieres.

El trabajo puede incluir observar una situación concreta, reconocer cómo la interpretas y explorar respuestas distintas. Los objetivos y las prácticas se acuerdan contigo, teniendo en cuenta tu contexto y lo que te importa.

Tu experiencia orienta el proceso.

Las herramientas y los objetivos se acuerdan contigo. Puedes preguntar para qué sirve una práctica, contar cómo la estás viviendo y conversar sobre los ajustes que necesitas.

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